sábado, 27 de junio de 2009

4. EVALUACIÓN




En el propio desarrollo de la tarea ya hay una cierta evaluación pues, como se ha explicado, el alumno que haga de rabino se convierte en "juez" de sus compañeros: por un lado, valorará, a partir de sus conocimientos sobre la cultura judeo-sefardí, la preparación de la fiesta llevada a cabo por el organizador; por otro, decidirá si la canción redactada por los compositores está lo suficientemente elaborada como para no distinguirla con facilidad de las originales...

Por parte del profesor, habrá una evaluación individual y otra grupal.

En cuanto a la individual, se tendrá en cuenta para:

- El organizador: acierto en las distintas elecciones que ha tenido que realizar. Originalidad. Presentación y exposición atractiva.

- Los compositores: adecuación (nunca demasiado exigente, pues se trata no de aprender el ladino sino de conocer sus rasgos básicos) de las estructuras lingüísticas y el vocabulario elegido; originalidad y creatividad de la canción.

- El rabino: precisión y seguridad en la valoración de la forma cómo se ha organizado la fiesta y en la selección de la canción “falsa” frente a las auténticas presentadas por los compositores.

En cuanto a la evaluación del grupo, se tendrá en cuenta:

- Exposición clara y atractiva.
- Creatividad y originalidad del conjunto del trabajo.
- Capacidad de selección del material.
- Capacidad de resolución de conflictos.

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