
La tarea consiste en un juego de roles cuya situación básica es la siguiente:
El rabino propone a los estudiantes que le canten algunas canciones sefardís y que, entre ellas, haya una elaborada por ellos mismos, esto es, que ellos la hayan escrito a partir de sus conocimientos de la lengua ladina y basándose en canciones tradicionales que conozcan. Y es que así el culto judío quiere, por un lado, poner a prueba a los chavales (a ver si es cierto que son tan agudos como le han dicho y se las arreglan para crear ellos mismos una canción que pase por auténtica) y, por otro, poner a prueba sus propios conocimientos sobre música sefardí, ya que, aunque la canción esté escrita en pulcro estilo ladino, está seguro de que, al no figurar en su discoteca musical, será capaz de levantar la mano y clamar "¡Esta no es tradicional!" cuando sus invitados empiecen a cantarla.
El rabino, además de culto, divertido e ingenioso, es muy exigente, y no le pasará por alto al ayudante-organizador de la fiesta un solo despiste: ni que elija una fecha del calendario judío a la que no le conviene un ambiente jovial, ni que descuide una sola sartén en la cocina, ni mucho menos que no tenga preparadas varias anécdotas y lecciones curiosas de cultura sefardí para entretener a los invitados...
Para que todo esto pueda llevarse a cabo es necesario:
- organizar una fiesta judía.
- redactar la letra de una canción sefardí.
- la sagacidad (y la cultura) rabínica para diferenciar cuál de todas las presentadas es la canción no tradicional, la inventada por los muchachos, así como su severidad con los detalles de la fiesta a cargo del ayudante.
La presentación de la tarea ante los compañeros se realizará a través de power point. Solo en ese momento el alumno que haga de rabino tendrá que emitir su veredicto tanto sobre la canción "falsa" como sobre la organización de la festividad; previamente no puede conocer qué están haciendo sus compañeros de grupo.
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